Hacer
visible lo invisible
(a propósito
del Festicrec)
Por: Carlos Fong
“Muchas veces la lectura de un libro ha definido el destino del lector,
ha decidido su camino en la vida”
Ralph Waldo Emerson

Muchas veces se habla del concepto de "niño escritor". Esto se ha incrementado con la creación de concursos literarios para niños y jóvenes. Pero, ¿qué es ser escritor? ¿Alguien que escribe algo y lo publica? ¿Cuándo el acto de escribir se convierte en un acto creativo? ¿Cuándo es un trabajo o un oficio (por ejemplo, un periodista será un escritor)? Si cada vida es un texto, significa que todos llevamos un libro dentro. Entonces, ¿Estamos llamados todos a ser escritores? Redactar una anécdota o una experiencia, incluso mi historia o ganarme un concurso de redacción: ¿Me hace ser escritor?

Es un tema complejo, pero no demasiado si hacemos la reflexión partiendo de una realidad particular: La lectura es una práctica sociocultural que ayuda a construir sentidos y apropiarse de una manera personal de un concepto de la realidad; la escritura creativa, por otro lado, es una práctica donde las ideas de esa realidad tienen lugar a través de imágenes que han sido forjadas rigurosamente para darle sentido a esa realidad. Para poder escribir un cuento, por ejemplo, hay que tener un criterio estético, una imagen clara; una prehistoria de saberes y conocimientos; incluso una gramática de la anatómica de esa estructura a la que llamamos cuento, de lo contrario no ha nacido un cuento, por muy bonito y estremecedor que sea lo que hayamos escrito.
Ralph Waldo Emerson pensó mucho en esto y concluyó en que primero leemos y después escribimos. Por otra parte, el antropólogo Jesús Martín Barbero, a propósito de la idea de una sociedad de saberes compartidos y del concepto de una educación expansiva, ha dicho que "la posibilidad del ejercicio de la ciudadanía pasa por gente que aprende a contar (léase aquí: escribir) su propia historia”. No obstante, esta aserción no riñe con Emerson, porque no se está afirmando que no se puede contar una historia sin haber leído muchos libros primero (una persona analfabeta puede contar (narrar) su historia personal); lo que estamos argumentando es que cualquiera no puede ser un escritor, porque existe un proceso de formación y disciplina, aunado a ese “talento natural”, que la mayoría de las veces toma años.
Toda esta lírica ha sido necesaria para dejar clara mi postura ante una de estas iniciativas institucionales: el Festicrec: Festival de Creación de Cuentos organizado por el Ministerio de Educación. Lo primero que necesito puntualizar es que no estoy atacando la propuesta (los organizadores han dicho públicamente que aceptan sugerencias), y hacia allá van mis palabras. El Festicrec es una oferta atractiva con un sentido que busca promover la lectura y la creatividad en los chicos. Desde este enfoque es sin duda muy saludable para los niños que hoy día comparten nuevas formas de lectura y códigos de comunicación. Además, es un laboratorio que ha demostrado que los chicos tienen muchas cosas que decir.

Voy a decir lo que sí existe en Panamá: existe un vacío y una gran necesidad en las bibliotecas escolares, municipales y públicas, en las aulas de clase, en los hogares de nuestras familias, incluso en las cárceles, hospitales, parvularios, hogares especiales de ayuda y otros espacios donde hay jóvenes: no existe acervo literario. No hay libros. Vivimos en un país donde existen muchas localidades donde hay más de una veintena de cantinas y bodegas, y no hay una sola biblioteca. Y las pocas bibliotecas que existen son depósito donde las trabajadoras manuales guardan sus escobas y donde aún envían a los niños a purgar sus travesuras; el mini-infierno.

Estoy literalmente suplicando, de una vez por todas, a todas las autoridades que con el mismo entusiasmo destinen los recursos para que la biblioteca escolar, comunitaria, municipal sean visibles como el espacio poético de encuentro con el imaginario y los saberes que realmente construyan ciudadanía, democracia y política (hablo de la política como el lugar donde dialogamos con el prójimo para tomar decisiones). Hacer visible ese lugar mágico que, entre el ruido y la violencia del barrio, puede ser el lugar para descubrir un destino mejor. Hacer visible esa biblioteca rural que cuelga débilmente de las faldas de ese cerro. ¿Qué precio tiene admitir nuestra problemática real y comprometerse a trabajar con un plan de lectura agresivo que cambie la realidad? Lo he dicho en otros artículos: somos un pueblo apasionado y la pasión, no sólo es efímera y transitoria; tiene doble filo.
A los chicos y docentes que participaron en el Festicrec los felicito de verdad, porque vi en la Feria del Libro ese espíritu creativo gigante. El laberinto de textos colgantes fue una idea motivadora. ¿Cómo los vamos a premiar ahora? ¿Haciendo miles y miles de ejemplares de un solo libro para que crean que son escritores? Está bien. Pero con el tiempo, ese chico de esa comunidad tal, mientras camina solitario por los caminos del olvido, como el Rafael de El Ahogado de Tristán Solarte, llevando un libro donde está su “cuento”, felizmente lo irá a leer muchas veces debajo de un árbol de mango o en la esquina de una alcantarilla, y cuando la felicidad se termine, como todas las cosas buenas en la vida, y la realidad castigue, las cantinas y bodegas abrirán sus brazos y lo estarán esperando.
El autor es escritor y coordinador del Plan Nacional de Lectura en el INAC.
500,000 textos, significa que más de la mitad de los 800,000 estudiantes de este país participaron con un texto! de allí no se puede esperar calidad ni disciplina ni práctica. Estímulo sí, pero ese estímulo debe ser a nivel de escuela constante, no por participar de un concurso a nivel nacional...Habría que enseñar que un texto de concurso sale después de tallerear mucho y varios años en la escuela... Levantar la autoestima no debería ser bajar el concepto sobre la seriedad de los oficios.
ResponderEliminar¿Seguirán escribiendo de manera creativa para mejorar la forma en que podrán contar su historia más allá de llegar a ser escritores o no?
Para estimular la capacidad de escribir DEBE empezarse por estimular la capacidad de leer y abrir muchas puertas y ventanas para formar la estética y la gramática de contar, de analizar, de compartir... BIBLIOTECAS BIBLIOTECAS BIBLIOTECAS... de hecho hubo un gran esfuerzo en el pasado del que poco podrán decir que queda en las escuelas...
Lamentablemente MEDUCA parece tomar muy en serio la forma publicitaria de entender el mundo... mostrar mostrar mostrar y vender lo que hace, más que para hacer bien lo que vende...
Se corre el riesgo de hacer un gran daño a los niños. Ojo.
ResponderEliminarVale la pena reflexionar y crear lectores, ante todo.