“La ignorancia es audaz y lo pretende todo. El que lee se da cuenta de su verdadero valor y no aspirará sino a lo que esté seguro de comprender y de poder desempeñar”.
Guillermo Andreve

domingo, 2 de junio de 2013

Sobre una feria muy especial.

La Dirección del Sistema Penitenciario del Ministerio de Gobierno realizó los días 31 de mayo y 1 de junio, en Atlapa, la Primera Feria Cultural y Artesanal del Sistema Penitenciario. La iniciativa tenía como uno de sus propósitos crear un espacio para que los privados de libertad, tanto hombres como mujeres, de todo el país, pudieran exhibir las artesanías que nacen en los diversos programas de rehabilitación en las cárceles. También fue el espacio para que demostraran los distintos talentos desde la música, las danzas folclóricas, tamboritos, hip-hop, canciones románticas y religiosas, entre otras expresiones. En dos días los internos demostraron no solo su talento, también que la cultura puede ser una herramienta de cambio. 

Dentro de la Feria también estuvieron las mujeres del Programa Mi voz para tus ojos del Centro de Rehabilitación Femenino. Durante muchas semanas, las mujeres estuvieron ensayando técnicas de voz y lectura para poder leer a chicos y grandes en esta actividad. Se prepararon con literatura infantil y de autores como Pedro Rivera y Consuelo Tomás. Como si fuera poco, estaban preparadas para contar cuentos sin libro en mano. La Oficina del Plan de Lectura del INAC logró insertar un Taller de Narración Oral dentro del penal y las mujeres son verdaderas cuenta cuentos; inclusive crearon una Coral de Cuento y están narrando historias de Eduardo Galeano. Las mujeres ilusionadas esperaban el día de la feria.

Pese a lo positivo de la Feria, queremos hacer una crítica constructiva a la organización. El problema con las ferias, sobre todo el concepto de “feria” en nuestro país, es que no son espacios idóneos para leer cuentos y mucho menos para contarlos, mientras haya una tarima con bocinas a todo volumen justo al frente. El primer día las mujeres contaron cuentos en la tarina, luego siguieron en un stand donde se desperdició el trabajo de semanas. Aunque algunos despistados pensaban que las mujeres  estaban recitando poesía, lo que hacían es uno de los trabajos más difíciles, pues contar un cuento en un escenario no lo hace cualquiera.
El segundo día las mujeres intentaron, con valor y fuerza, leer y contar cuentos en el stand, pero el ruido no dejaba que nada se escuchara. Es importante entender que la literatura no es lo mismo que las danzas, las expresiones folclóricas y la música. Si la organización no toma en cuenta estas diferencias, resulta temerario coordinar un programa donde se pueda insertar la lectura y la oralidad. Es un desgaste y una falta de respeto para las mujeres que durante semanas ensayaron para enseñar a la comunidad lo que saben hacer.

La instituciones deben entender que esta clase de programas deben servir para que quede bien, no sólo la institución (es la percepción que tenemos), también los y las privadas de libertad quienes necesitan que la sociedad les dé una oportunidad. Para terminar, es vital recordar que los diversos programas que existen en los penales sí dan frutos en las personas que quieren cambiar a través de sus manos, sus cuerpos, sus mentes y sus voces; lo están demostrando. Sin embargo, institucionalmente tenemos que esforzarnos para que los eventos sean la posibilidad para que la comunidad vea los resultados y no meros espectáculos. La Oficina del Plan de Lectura del INAC, de cualquier forma, felicita la iniciativa de la Primera Feria Cultural y Artesanal del Sistema Penitenciario y en especial a las mujeres del programa Mi voz para tus ojos, porque lo hicieron bien, ¡Muy bien!
Una Coral de Cuentos. Las mujeres contaron El amor de Eduardo Galeano.





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